Sólo quedaba algo de esperanza cosechada y mis mejores amigos, el lápiz y el papel, que han llegado a ser una amenaza. El lápiz se convierte a veces en arma blanca y el papel en un portal transportador a un tercer plano. Consumen mis dedos, mis manos, mis brazos, succionan mi hombro volviendo endeble mi cuello y vulnerables mis ojos ante infinitos viajes; esos que dan por segundo, esos que dan ansias y producen un hervor en el rostro capaz de hacer brotar cristales líquidos de las apaciguadas ventanas irreales.
Quizás hoy las aves no estacionen en mi balcón
Quizás sienta un derrumbe sonsacante en mi cuerpo
Quizás me di cuenta que no quiero estar en la escena del cine que pone a prueba que el mal o el bien existen
Quizás estoy a tiempo de echar una moneda al aire y decidir mi suerte a través de la cara o el sello
Sin pensarlo más, tomaré una tijera y cortaré cada centímetro que me aleja de ti
Descalza iré caminando la ruta, desprendiendo cada parte que no pertenezca a este cuerpo indefenso
Hablaré con las estrellas y éstas llevarán mi mensaje a tu alma, saciando de plena luz tu corazón vivo y sensible
Ellas serán la guía que nos lleve a la comprensión de los paganos, serán la señal de liberación de los vagabundos, el refugio de todos los enamorados y abrirán caminos hacia nuevos mundos
Hay un letrero en la esquina del pueblo, que te invita a mi vida y a una exposición de grandes obras creadas por tus manos. Tienen nombre. Es amor.
Bienvenido seas a la inauguración.
03-10 10:19 pm
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